Entrevista a Sira Repollés

Una pequeña biografia

La Dra. Sira Repolles, nacida en Zaragoza hace 58 años, es una excelente ginecóloga del Hospital Clínico y, además, como la describen sus compañeros de trabajo en el hospital, es una buena persona. Lo de la política lo trae en su pedigrí de familia; desde el 14 de mayo de 2020 desempeña el cargo de Consejera de Sanidad del Gobierno de Aragón. Sira es valiente y, aunque preocupada en el principio de su nombramiento, ha afrontado con absoluta profesionalidad el reto sanitario que nos ha tocado vivir estos dos últimos años.

A la Dra. Repolles le ha servido y utiliza a diario su capacidad y experiencia adquirida en una amplia actividad vinculada a la docencia, a la investigación y a la actividad asistencial durante muchos años.

Sira es una mujer inteligente y su trabajo no se ha reducido a sofocar los incendios sanitarios que nos han tocado vivir, como es su carácter, mira adelante y piensa en el futuro. Ha sido capaz de formular un paradigma incuestionable para intentar mejorar los problemas sanitarios de nuestro país: “Debemos invertir en formación para consolidar la Medicina centrada en el paciente, basada en los cuidados y en la prevención pero que garantice el continuo asistencial”.

Doctora Repollés, ¿es más difícil ser una buena consejera de Sanidad que una buena ginecóloga?
Sin duda, amo profundamente mi profesión de ginecóloga, algo que yo elegí y en cuyo desarrollo me siento cómoda y segura. Accedí al puesto de consejera de Sanidad porque creo en la sanidad pública y soy una firme defensora de nuestro sistema. En un momento complicado como el que estábamos viviendo, por responsabilidad social, comprendí que posiblemente una persona de mi perfil podría aportar una visión diferente en la gestión. Pero nadie te prepara para dirigir los destinos de la sanidad en pandemia. Creo que todos hemos aprendido juntos y, en mi caso concreto, he comprendido la necesidad de los políticos (actualmente tan denostados) en el papel de la gestión. Falta formación en ese aspecto, pero en mi caso particular, ha sido imprescindible poder contar con un magnífico equipo de técnicos y profesionales y, sobre todo, buenas personas que, desde la sombra, han trabajado para juntas, salir de esta crisis sin precedentes.

“Nadie te prepara para dirigir los destinos de la sanidad en pandemia, todos hemos aprendido juntos y, en mi caso concreto, he comprendido la necesidad de los políticos en el papel de la gestión”.

Durante muchos años ha estado trabajando como ginecóloga, ¿ha notado mucho el cambio en su rutina de trabajo? ¿Quién le prepara su agenda de trabajo?
El cambio es abismal. No soy una persona metódica ni necesito la rutina, es más, creo que me muevo mejor en la urgencia (posiblemente por eso elegí ser ginecóloga). No me gusta la monotonía, pero realmente esto es una “montaña rusa”. Yo comparo mi llegada a la Consejería de Sanidad con un transatlántico que debes tripular cuando ha sido alcanzado por el “obús” que es el Covid. La agenda diaria es frenética y es imprescindible contar con un gabinete que ordene tu trabajo y agende todas tus actividades. Mi jefa de gabinete en este sentido es insustituible; una persona de confianza que debe encajar tu actividad diaria para que puedas llegar a “casi todo” y que no demores en lo esencial.

¿Qué es lo que mas le gusta de su agenda de consejera? ¿Y lo que menos? ¿Qué hace una consejera a diario?
En lo que más cómoda me siento es en todo aquello que tiene que ver con mi profesión, con la medicina, con la salud en directo, con lo asistencial (incluso con la gestión del Covid). En el ámbito político, no lo estoy tanto, pero voy aprendiendo. En la agenda de una consejera hay de todo. Desde reuniones internas con los equipos, hasta preparación de iniciativas parlamentarias y asistencia a los plenos de las Cortes; por supuesto reuniones continuas con entidades, asociaciones, colaboradores, colegios profesionales, foros, e incluso personas particulares. También hay una versión más “lúdica” como son las actividades en los congresos y las inauguraciones de infraestructuras o visitas a centros asistenciales. Hay también “actos institucionales” en los que se exige tu representación como miembro del gobierno. En fin, jamás hay dos días iguales.

Al igual que en el hospital ¿Tiene guardias de urgencia?
Tengo guardias de semana. Pero aquí la urgencia es diaria, estés o no de guardia. ¡Y más con Covid!

Como médico, seguro que ha pensado en algunas cosas que se podrían mejorar en la Sanidad. ¿Sigue pensando en los mismos problemas como consejera? ¿Ha cambiado la forma de ver y solucionar los problemas?
Los problemas que percibía en mi trabajo diario se relativizan cuando tu visión es más global. Siguen estando ahí y el margen de mejora es real, pero indudablemente hay que priorizar. La sanidad pública ha resistido esta crisis, pero se han puesto de manifiesto muchas necesidades. Los presupuestos no son infinitos y ahí está la capacidad de gestionar, con los recursos de que disponemos, intentando no dejar de lado lo fundamental y siempre pensando que nuestra verdadera razón de ser es que los ciudadanos, los usuarios, se sientan atendidos en sus problemas de salud. Es difícil renunciar a algunas cosas que tú pensabas que eran fundamentales, pero la visión cambia indudablemente.

Un poco más difícil. De estas sugerencias para lograr un crecimiento ordenado y sostenible de la sanidad ¿Cuál o cuáles le parecen más importantes o factibles? ¿Usted añadiría o quitaría alguna? ¿Es posible que cueste menos enumerarlas que ponerlas en marcha?

  1. Crear comisiones de expertos, absolutamente independientes de los políticos, encargadas de decidir la aprobación de nuevos medicamentos y dispositivos médicos.
  2. Crear comisiones que auditen, controlen y corrijan el funcionamiento de los hospitales y centros de atención primaria.
  3. Revalorizar el papel fundamental de la Atención Primaria en la Sanidad.
  4. Exigir preparación a los gestores y a la administración sanitaria, control y responsabilidades.
  5. Adecuar y actualizar las especialidades médicas. Exigiendo resultados.
  6. Tomar medidas contundentes para aquellos servicios o especialidades que no produzcan y no se desarrollen adecuadamente.

Pues la verdad es que todas esconden parte de razón. La autonomía que en el momento actual hemos adquirido los médicos como personas y los servicios como organización, hace que en ocasiones se malinterprete la evaluación de resultados y los indicadores en la eficiencia del trabajo que realizan los equipos. Creo que en general no tenemos la percepción de pertenencia a una organización común que es la sanidad pública y que los pactos de gestión y la evaluación de resultados es una herramienta indispensable para que todos avancemos. En ocasiones se cuestiona el papel de los mandos intermedios y su capacidad de “controlar” nuestra forma de trabajar. Es una asignatura pendiente y es difícil cambiar estructuras jerárquicas de decisión que llevan funcionando así desde hace décadas. Es indispensable introducir en el trabajo diario la necesidad de pertenencia a un servicio público, centrado en el ciudadano y cuya obligación es obtener resultados en salud, entendiendo que no se trata de “fiscalizar” el trabajo de cada uno, pero si poner en valor las buenas prácticas y la eficiencia en la gestión de la actividad diaria.

“Apostar por las capacitaciones específicas en técnicas novedosas y punteras es una forma de poner en valor la necesidad de aportar al ciudadano todo el conocimiento, la pericia y la formación que los profesionales de hoy en día son capaces de adquirir”.

Hace unos meses tuve el placer de estar presenté junto con el presidente de la SERVEI en una reunión que usted nos concedió para hablar entre otros asuntos de la necesidad de una especialidad para un trabajo distinto que vienen desarrollando los radiólogos intervencionistas desde hace muchos años en todos los hospitales del mundo. ¿Sigue pensando que sería importante adecuar y actualizar esta y quizás otras especialidades médicas?
Esto va en sintonía con lo que acabo de decir. La excelencia en el trabajo que algunos equipos realizan, gracias a su formación específica y superespecialización, es un ejemplo de buenas prácticas e indudablemente un ejemplo de cómo estas inciden en la salud del ciudadano. Creo que apostar por las capacitaciones específicas en técnicas novedosas y punteras es una forma de poner en valor la necesidad de aportar al ciudadano para el tratamiento de sus patologías, todo el conocimiento, la pericia y la formación que los profesionales de hoy en día son capaces de adquirir. La sanidad pública debe ser un garante en ese sentido y facilitar la adquisición de esas capacidades a todos aquellos profesionales que se sientan comprometidos en ello.

Sira Repollés junto a los Radiólogos Intervencionistas Miguel Ángel de Gregorio y Fernando López Zárraga

En Estados Unidos, esta especialidad ya esta reconocida desde le año 2020. En Europa, en muchos países, también esta conseguido con distinto grado de reconocimiento: Inglaterra, Alemania, Francia y Grecia. ¿Usted cree que este reconocimiento tardará a llegar a España? Del Ministerio nos dirigen a las Comunidades Autónomas, ¿qué papel juegan estas?
Hay que escuchar a los profesionales y hay que avanzar en la medicina del futuro y en la excelencia. Desde las comunidades autónomas, a través de nuestros representantes en la Comisión Nacional de Especialidades, estamos dispuestos a analizar todas las propuestas para conseguir que todos ganemos: profesionales, instituciones y, sobre todo, los usuarios, nuestra razón de ser.

Antes de finalizar, ¿quiere añadir algo más?
Creo que la visión que un profesional tiene de la sanidad pública, cuando ostenta un cargo de responsabilidad, es un valor añadido para avanzar en una organización del futuro. Tenemos que conseguir que lo atractivo sea lo socialmente necesario, que los profesionales estén ilusionados y contentos, porque la mayoría de las personas que trabajamos en el ámbito de la salud somos unos enamorados de nuestra profesión y no hay nada mejor que amar lo que haces y defender lo que conoces.

La revista Mininvas News y su director agradecemos la amabilidad y atención de la Dra. Sira Repolles, Consejera de Sanidad del Gobierno de Aragón.

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