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De la ceca a la meca

Miguel Casares, una pequeña biografía

Nací en Madrid, aunque mi familia está muy vinculada con Asturias, los momentos más felices de mi infancia son con mi padre pescando o mi primo haciendo surf. Estoy casado y tengo 3 niños, una chica de 14 y dos chicos de 12 y 10.

Estudio de Medicina. Lugares de trabajo nada mas acabar. Donde hiciste la Residencia.. Guardas buen recuerdo’ de quien te acuerdas mas..

Estudié en la Autónoma de Madrid. Toda la vida quise hacer medicina como mi padre, que también estudió en la Autónoma, pero cuando llegó el momento me apetecía más jugar al vóley, patinar y hacer surf, así que entré un poco obligado y de hecho pasé muy poco tiempo por clase.

Para mí, estudiar el MIR fue un drama, había terminado muy asqueado de la medicina y no tenía muy claro qué hacer después, siempre había querido hacer una cirugía “fina” pero se me había pasado la ilusión por los quirófanos y por los pacientes… Por aquel entonces me acordaba de la primera clase radiología en la Autónoma; el Dr Ramos se plantó en el aula y preguntó, “De ustedes, ¿Quién quiere ir a trabajar en Mercedes?”. -Creo que fui de los pocos en levantar la mano- y después dijo, “pues hagan radiología”. Sólo con eso ya me decidí hacer la residencia en su Servicio, hice radiología en la Clínica Puerta de Hierro.

No sabía ni qué era la Radiología Intervencionista cuando empecé. Estaba encargándome de la sección de Urogramas de R3 y, Agustín García Suárez, que había heredado la sección tras una jubilación, me fue enseñando la sala. En una semana me tenía convencido y a partir de ahía y historia es igual que la de muchos, los radiólogos generales diciéndome que si estaba loco y todo trabas para rotar más tiempo por la Sala.

¿Dónde hiciste la Residencia? ¿Guardas buen recuerdo?
Estudié en la Autónoma de Madrid. Toda la vida quise hacer medicina como mi padre, que también estudió en la Autónoma, pero cuando llegó el momento me apetecía más jugar al vóley, patinar y hacer surf, así que entré un poco obligado y, de hecho, pasé muy poco tiempo por clase. Para mí, estudiar el MIR fue un drama, había terminado muy asqueado de la medicina y no tenía muy claro qué hacer después, siempre había querido hacer una cirugía “fina” pero se me había pasado la ilusión por los quirófanos y por los pacientes… Por aquel entonces me acordaba de la primera clase radiología en la Autónoma; el Dr Ramos se plantó en el aula y preguntó, “De ustedes, ¿Quién quiere ir a trabajar en Mercedes?”. -Creo que fui de los pocos en levantar la mano- y después dijo, “pues hagan radiología”. Sólo con eso ya me decidí hacer la residencia en su Servicio, hice radiología en la Clínica Puerta de Hierro. No sabía ni qué era la Radiología Intervencionista cuando empecé. Estaba encargándome de la sección de Urogramas de R3 y, Agustín García Suárez, que había heredado la sección tras una jubilación, me fue enseñando la sala. En una semana me tenía convencido y a partir de ahí, la historia es igual que la de muchos, los radiólogos generales diciéndome que si estaba loco y todo trabas para rotar más tiempo por la Sala de intervencionismo.
¿Qué haces cuando terminas la Residencia de Radiología? Cuando terminé la residencia me marché a trabajar al Hospital Universitario de Guadalajara, hacía 160 km todos los días, con los grandes atascos de A2 y M40. Fue la única opción que tuve de trabajar 100% en intervencionismo, todo lo demás eran trampas: un día de intervencionismo y 20 de ecos de mama o 10 tardes de TC y te dejamos que hagas guardias gratis, etc… a muchos le sonará. Tomé la decisión acertada, con Julián del Cerro aprendí muchísimo, es un máquina y me puso a currar en primera fila desde el primer día.

¿Te sientes radiólogo desde el principio al final? ¿Cuándo te das cuenta que podrías hacer Radiología Intervencionista?
Yo me siento radiólogo porque he tenido esta formación, pero no creo que sea lo mejor para la especialidad de Radiología Intervencionista ni para nuestros pacientes. Creo firmemente que deberíamos funcionar como una especialidad médico-quirúrgica. Hay que formarse en clínica, imágenes y técnicas. Nadie debería hacer procedimientos electivos sin hablar antes con su paciente y realizar un seguimiento posterior del paciente tratado, me parece de cajón. No puede ser que hagamos el procedimiento que nos pide otro profesional y no sepamos que ha pasado con el paciente si no nos lo cuentan en la sesión o en cafetería. Creo que no hay otra especialidad en la que los médicos sean sólo proveedores de técnicas: ¿quieres que le haga ese procedimiento a tu paciente? Mándamelo a la consulta y le veo.

¿Qué tal en la gestión de la SERVEI? ¿Cómo fue tu relación con la sociedad europea Relación con CIRSE?
Entré en la junta de SERVEI igual que en el intervencionismo, empujado por Agustín. Había recogido una serie de quejas de compañeros de batallas y tenía muy claro lo que quería hacer, una Sociedad más profesionalizada y moderna, además de más presente en Europa. Tuve la suerte de compartir ideas con Enrique, Pepe y Fernando y estoy muy orgulloso de lo conseguido. Tengo que decir que se trabaja mucho más de lo que parece, son muchas horas ni pagadas ni agradecidas, y luego encima hay que aguantar duras críticas de compañeros. Con CIRSE aprendí mucho también, es una maquinaría empresarial impresionante y las cabezas pensantes lo tienen muy claro. Creo que hay cosas que importar y otras, mejor no.

¿Cuándo surge la idea de que te quieres marchar fuera de España a trabajar?
Pues una tarde estaba desahogándome con mi padre del maltrato que sufríamos lo médicos, había un cambio de dueños en el Hospital de Torrejón, donde yo trabajaba entonces, y nos iban a recortar el sueldo. Mi padre me dijo que había oído que estaban reclutando médicos para Arabía y que pagaban una fortuna. Le pedía el contacto y llamé más por curiosidad, por ver si era verdad lo que la gente contaba. Al final era una especia de carrera de obstáculos, primero examen de inglés, luego entrevista, luego valoración de CV, examen de colegio de médicos de allí, luego consigue los títulos compulsados, después negocia las condiciones… En cada paso fui diciendo, “buen voy a esto pero sólo a ver, no voy a ir”. Fui pasando todas las pruebas, a mi no me gusta perder ni a las chapas, y sin darme cuenta estaba en un vuelo a Arabía… sólo a ver.

¿Cómo pasaste tu primer día en el hospital?
La llegada fue un horror, me soltaron a las 3 de la madrugada en un apartamento con ventanas interiores, (es como se construye allí), en medio de la nada, con un móvil local sin internet y me dicen, te llamaremos para llevarte al hospital, hay comida en la nevera. Resulta que era el principio de las fiestas del Eid, me quedé 4 días abandonado allí. Sin Iqama, el DNI de allí, no puedes contratar internet ni ir al banco ni casi nada. Salí del apartamento a 50º para descubrir que no hay aceras en casi ningún sitio de Riyad… anduve un rato comiendo arena de los coches y me volví cocido. Cuando llegué al hospital siguió el drama, me dice el jefe que de intervencionismo nada, que a informar RM de neuro. Le expliqué que no tenía ni idea y que me habían asegurado en Madrid que venía a hacer intervencionismo. Se rió, (textualmente, le hacía mucha gracia) dijo “tomorrow tomorrow insha allah” y me contestó que con el pedazo de CV que tenía,que seguro que aprendía rápido y que mucha suerte. Después me tocaba hablar con el responsable de “Housing”. En Madrid me había enseñado fotos de un chalet con piscina para mí y mi familia, y estaba en un apartamento de la “Familia Adams” en medio de la nada. El tío se rió, muy en la línea de mi jefe, “tomorrow tomorrow insha allah”… Una frase constante cuando pides algo en Arabia.

¿Cómo es el hospital Al Habib? ¿Qué tipo de procedimientos hiciste?
El hospital era muy espectacular, mucho mármol, mucho dorado y coches alucinantes en el parking.Con mucho esfuerzo, con el apoyo constante de mi mujer desde Madrid y los españoles expatriados de Riyad, fui avanzando. Me mudé a vivir con otros médicos españoles del grupo, que vivían juntos en una urbanización de chalets con piscina y mi vida mejoró mucho. No hay palabras para transmitir lo que significó para mí el compañerismo y la ayuda de estos amigos. Después conseguí convencer al director Médico que me dejara hacer intervencionismo y empecé a trabajar en el biplano Siemens de última generación que tenían. Una maravilla de sala, un enfermero lavado, otro circulando, un técnico de rayos manejando el equipo en sala y otro en la sala de control y dos auxiliares para la material. Encima ni una queja, disciplina militar, solo se oye “yes doctor”… algunos días lo echo de menos.

¿Cómo es la sanidad en Arabia Saudí?
La Sanidad pública está pagada por el Rey, es gratis y no se escatima en nada, pero hay también mucha presión asistencial, se trata todo hasta el final, no hay aborto terapéutico, no hay limitación de esfuerzo terapéutico, si es la voluntad de Allah se lucha hasta el final. Hay una cantidad de personal impresionante, casi todo extranjero y la maquinaria es toda de última generación. Antes de marcharme a Madrid hice la entrevista para trabajar en el King Faisal Specialist Hospital & Research Centre y casi me da algo, 4 salas funcionando a la vez, los “consultant” sentados fuera dando órdenes y entrando sólo si hace falta y cuando pregunté por los cirujanos vasculares el jefe se ríe y me dice “le denuncié y les he ganado todos los juicios, no pueden tocar un catéter”. La privada es más dura, mucho lujo y menos gente, pero si el procedimiento no está aprobado por el seguro no se hace, da igual que se te muera delante el paciente.

¿Te llevaste a la familia? ¿Viajasteis por el país?
Mi familia no llegó a venir, cuando ya tenía mi trabajo y la casa en marcha para que vinieran y varios proyectos de mejora, mi padre entró en la UCI y salí volando para casa. Después de que mi padre falleciera yo no tenía fuerzas para volver la verdad. Los días libres toca Mall (centro comercial) o barbacoa en el desierto, no hay mucho más. Tened en cuenta que sólo se libra los sábados, no hay fin de semana, parece que no pero se nota mucho un solo día de fiesta a la semana. El desierto es precioso de lejos, las dunas una maravilla, pero de cerca hay mucha suciedad, el mensaje de la ecología está por llegar al pueblo llano.

¿Como valorarías tu estancia en Arabia?
Fue probablemente la experiencia vital más enriquecedora a nivel personal y laboral. Aprendes a ser más fuerte, a perseverar, a adaptarte a condiciones nuevas, personales y laborales. El valor de los amigos y la familia, que das por hecho en casa. También a ver que hay otras formas de vivir y pensar, aprendes a no juzgar. A mi me dá la risa ( o el llanto) cuando en el telediario de occidente hablan de “atentados islamistas”. EL Islam no es eso, ni se parece, el problema es mucho más complejo y la religión no es el origen.

¿Volverías a hacerlo?
Sin duda, a veces pienso en volver incluso ahora.

¿Qué consejo darías a un joven intervencionista hombre o mujer que le tentaran para ir a un país árabe?
Que hable conmigo antes! Hay que dejarlo todo cerrado antes de ir, hay muchos trucos, las empresas reclutadoras te van a prometer lo que quieras oír porque cobran por llevar gente, pero cuando llegas ahí las reclutadoras no tienen absolutamente nada de poder. Los hospitales a su vez están muy acostumbrados a contratar gente que luego no vale para nada, que están escapando de su país, por eso cuando llegas les tienes que convencer que eres de los buenos, que lo vales, y a partir de ahí el tema cambia, tu condiciones mejoran mucho, pero cuando llegas, no vales nada y para los médicos occidentales es un shock.

Hemos leído con emoción lo que nos has relatado. Como si de una novela de acción se tratase, nos hemos metido en el “pellejo” del protagonista “Lawrence” Miguel de Arabia y hemos disfrutado mucho.

Gracias Miguel por tu emocionante historia.

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