5.764 kilómetros: De Madrid a ese cielo americano

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Sin duda, debo comenzar por explicar “la persecución a un viejo amigo”; el encargo, agradecido, que me hizo MA de Gregorio, para entrevistar al Dr. Ernesto Santos, fue para mí una oportunidad para obligarme a volver a hablar con él, desde su partida a EEUU en el año 2010 (12 años ya fuera de España, 6 en Pittsburg y 6 en Nueva York, trabajando actualmente en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center) nos habíamos visto en 4 o 5 ocasiones, con motivo de los cursos y congresos, en los que coincidimos. La última vez, a mediados del 2020, moderó vía zoom una sesión internacional sobre sistemas de navegación donde yo presentaba unos casos. Esta entrevista, era una oportunidad especial.

Como decía, después de casi 15 días de mails y numerosas video llamadas de WhatsApp, con 6 horas de diferencia entre los dos continentes, él pudo liberarse de su intensa actividad laboral y charlamos durante una hora y pico.

Lo primero fue lograr su compromiso con nuestro clásico proyecto formativo ENDOESCUELA y su nuevas dos vertientes, la primera con la fusión en el proyecto con SACMI (Sociedad Aragonesa de Cirugía Mínimamente Invasiva), liderada por nuestro amigo el Dr. Miguel Ángel de Gregorio, y la segunda bajo el auspicio y la acreditación de la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA). Ya mi hermano radiológico, el Dr. José María Abadal, había estado con él en NY hacía unos días y había preparado el terreno. Tras ello, comenzó la amena charla/entrevista entre los dos.

¿Cuál fue el motivo principal por el que un profesional con plaza fija en SERMAS, en un centro de prestigio, HUCSC (Hospital Universitario, Clínico San Carlos), con experiencia reconocida en el centro y a nivel nacional se plantease un cambio de vida profesional y familiar tan importante?

Fue una decisión conjunta con mi mujer (Belén), desde luego no fue por un motivo económico. En Madrid, aparte de trabajar en el “Clínico” ya trabajaba en el mundo de la medicina privada muy a gusto formando parte del grupo de los “Echena” para el grupo HM y la Clínica Moncloa. Cierto que era en varios centros y tenía que ir de un lugar a otro. Fundamentalmente, el desempeño profesional era laboral, era un momento en el que quería poder tener acceso a esa vertiente académica.

En USA, desde que llegas y formas parte de un centro académico tienes responsabilidad clínica, investigadora y educativa. Todo va unido y es muy gratificante. Esta triple labor es difícil en España. Es deseo de un profesional con espíritu académico es el de poder dejar algo de poso y poder dejar un legado a los que trabajan y se forman contigo.

Además, la “meritocracia” es una realidad si haces bien las cosas, es el principal garante de ti mismo y de la proyección profesional.

El Doctor Ernesto Santos con su equipo de RVI.

El trato con el paciente en lo que a mí respecta, no es diferente, si bien los médicos son más distantes en general, creo que la habilidad social y empatía que tenemos en España para tratar pacientes es un ejemplo para los profesionales de aquí. Si es un cambio importante la codificación y tener que rellenar en cada intervención la medicación, el material empleado, etc. Es mucha tarea administrativa. Si me pagaran por el numero de veces que hago clic con el ratón… Otra cuestión que me ocupa una parte importante de la actividad, y que es distinta en España, es la recepción y emisión de infinitas comunicaciones por correo electrónico, aquí la comunicación con los demás clínicos, con pacientes, con aseguradoras, es así, hay poca relación interpersonal física.

Proceder de un sistema sanitario como el español con cobertura universal (único en el mundo) y desembarcar en uno donde la “salud” depende de coberturas de seguros/medicare. ¿Cómo se adapta uno a este cambio?

Hay que conocer bien el sistema y no ha sido fácil entenderlo. Muchas de las opciones terapéuticas se proponen a través de los comités clínicos, pero las compañías de seguros no siempre aceptan la cobertura de la intervención. Entonces empieza el papeleo y las llamadas a los directores médicos de las aseguradoras. Sino consigo que se apruebe también es misión mía intentar que el centro sanitario sea quien sufrague la intervención. Una ventaja es que aquí todas las intervenciones están bien codificadas pero una cosa es la factura que el centro emite a la aseguradora y otra cuánto dinero se va a pagar por el servicio. Se calcula que los hospitales reciben el 50% de lo que intentan facturar a las aseguradoras. No sé si alguien sabe el coste real de los servicios en este país.

¿Has tenido algún cambio desde el punto de vista del desempeño en la actividad como RVI?
Si, esto ha cambiado mucho, aquí me encargo sólo de RVI Oncológica, y con una superespecialización que son las intervenciones óseas y linfáticas. Hay que poder conocer a fondo lo que es tu técnica, tus resultados tus indicaciones y además también las de las demás alternativas, clínicas quirúrgicas, etc… Es difícil estar al día en un campo tan amplio como la RVI si no te superespecializas.

Este cambio, también habrá sido importante en el aspecto familiar. ¿Cómo se adaptaron tu mujer y tus hijas?

Lo cierto es que para mí la barrera idiomática fue importante; al principio tenía que hacer lo mismo que los demás, constándome mucho más tiempo por el idioma. Sin embargo, mis hijas llegaron con 9 y 6 años, ellas se adaptaron muy bien. Además, al elegir al principio Pittsburg, el ambiente y el entorno era muy familiar y amable. Mi mujer encontró grupos de personas europeas y estaba a gusto. En este entorno me fué fácil practicar el idioma, no perdía oportunidad para charlar con los vecinos, aunque fuese al ir a tirar la basura. En Pittsburg, al año, formábamos parte del wine tasting group, grupo donde cada vez uno organizaba una reunión mensual y los demás acudían. Aún seguimos en contacto con ellos. Actualmente mis hijas están perfectamente integradas en la sociedad, una terminando college y otra empezándolo.

¿Que hobbies, tienes actualmente en New York?

Actualmente en NY, práctico natación, montar en bicicleta, esquí y, estos últimos 5 años, me he aficionado a leer libros de historia, (los devoro) y conocer el pasado para intentar entender el presente.

¿Has viajado por EEUU?

Bastante, es un cambio importante de mentalidad también, esto es un continente tremendamente dispar de unos estados a otros. Como anécdota, en una excursión a unos 60 km de Pittsburg, paramos en un pueblo que había un mercadillo y, al visitarlo, quedamos sorprendidos pues los puestos en las mesas tenían todo tipo de armas, rifles trajes de camuflaje y todas esas cosas…. Quedamos asombrados, esto es EEUU. Hemos viajado a numerosas estaciones de esquí, a los parques Naturales, aquí hay mucha naturaleza, hemos estado en Calgary, Vancouver, etc.

El Dr. Ernesto Santos de excursión con su familia y amigos.

¿Que echas de menos de España?

Al margen de la familia, actualmente en NY es todo “para ayer”, en España el trabajo es más relajado. En España el trabajo en los centros tiene alguna parte de relación/tiempo social, paras a hablar con alguna cuestión no laboral con los compañeros, aquí es casi imposible.

En el terreno laboral existe una competencia grande, los RVI trabajamos solos, a veces asistidos por Fellows, pero todo lo haces sólo, no es sencillo encontrar compañeros que te asistan. Echo de menos compartir los casos con colegas en las salas.

Para terminar, ¿algo más que te apetezca contarme?

Llevo 12 años en EEUU y a veces me pregunto “que hago aquí”; la vida es tremendamente cara, tenemos intención de volver a España a jubilarme, o incluso antes. Lo difícil es poder hacer allí lo que hago aquí y en España no hay mucha oferta de trabajo en lo nuestro, como la hay aquí.

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