
- La Doctora Arrieta fue elegida presidenta de SIDI en el mismo congreso que ella organizó en la ciudad de Medellín.
- Nació en Ciénaga de Oro y se formó en la Universidad de Cartagena, especializándose en intervencionismo en la Universidad de Antioquia.
- Cuenta con una dilatada carrera como docente y con experiencia en la Asociación Colombiana de Radiología.
- Su papel en la Junta Directiva de SIDI fue ampliamente reconocido en las sesiones inaugurales del SIDI 25. Su apuesta por una radiología intervencionista inclusiva, moderna y socialmente comprometida impregnó toda la organización del evento.
¿Qué ha significado ser la anfitriona y organizadora del Congreso SIDI 2025 en Medellín?
Ha sido un honor enorme y una responsabilidad mayor aún. Ver el SIDI 2025 realizado de manera independiente, con identidad propia y con el apoyo de la ACR (Asociaciñon Colombiana de Radiología), fue profundamente emocionante. Después de haber participado en la organización de ediciones anteriores como congreso adjunto, esta autonomía nos permite enfocarnos completamente en la radiología intervencionista y mostrar al mundo los avances que hemos logrado desde Colombia y Latinoamérica. Es una oportunidad única para consolidar nuestro campo y elevar el perfil de nuestra especialidad en toda Iberoamérica, demostrando que desde la costa caribe colombiana podemos liderar eventos de talla mundial.
¿Por qué Medellín? ¿Y por qué el Hotel Intercontinental como sede del encuentro?
Medellín es una ciudad que logra combinar historia, transformación social, espíritu académico y una calidez humana incomparable. La elección del Hotel Intercontinental fue un acierto total: su historia, su logística y sus espacios fueron ideales para un evento que aspiraba a ser un hito. Queríamos ofrecer una experiencia integral, y la ciudad respondió con creces.
El programa científico tuvo varios ejes fuertes, ¿cuáles destacaría y qué los hizo especiales?
Los pilares principales fueron Oncología, Patología Vascular, Dolor y Musculoesquelético. Pero lo que realmente marcó la diferencia fueron dos bloques muy especiales para mí: Mujeres en Radiología Intervencionista y Radiólogos Intervencionistas Jóvenes. Sentí una energía poderosa en ambas sesiones. Las mujeres intervencionistas llenaron la sala, compartieron experiencias y reclamaron visibilidad. Y los jóvenes demostraron que el futuro de nuestra especialidad está en manos brillantes y comprometidas.
Usted diseñó un programa específico para residentes y jóvenes especialistas. ¿Cuál fue el enfoque y cómo fue recibido?
Mi objetivo fue ofrecer una guía completa: desde cómo estructurar una trayectoria formativa, hasta cómo construir un currículum competitivo y cómo enfrentar los riesgos biopsicosociales que tiene nuestra especialidad. Yo vengo de la educación pública y sé lo que significa abrirse camino con poco más que voluntad y disciplina. Muchos jóvenes me dijeron que era la primera vez que alguien hablaba abiertamente del estrés, de la resiliencia, del miedo al error… y eso me hizo sentir que valió la pena.

Esta edición reunió a ponentes internacionales de altísimo nivel. ¿Cómo logró convocarlos y qué aportaron al congreso?
Fue un trabajo de meses, pero valió completamente la pena. Contamos con figuras extraordinarias como Osman Ahmed, Wael Saad, Ziv Haskal, David Madoff, Pilar Bayona, Miguel Ángel de Gregorio, Lucas Monsignore, Fernanda Uchiyama, Sergio Sierre… y muchos otros. Su presencia dio al congreso un nivel académico equiparable a cualquier evento mundial. Para nuestros colegas latinoamericanos fue una oportunidad única de aprendizaje e inspiración.
La industria tuvo un papel muy activo durante todo el Congreso.
Sabemos que el intervencionismo avanza al ritmo de la tecnología. Por eso quisimos que la zona comercial fuera un espacio vivo: con simuladores, demostraciones prácticas, estaciones de entrenamiento, y simposios satélite que no fueran solo vitrinas, sino instancias reales de aprendizaje. Creo que los asistentes lo disfrutaron muchísimo: no solo vieron tecnología, la tocaron, la probaron, la discutieron con expertos.
"Los invito a seguir construyendo juntos, a seguir formándose, colaborando y soñando."
Siempre ha defendido la RI como una herramienta de equidad en salud. ¿Cómo se reflejó esto en el congreso?
Fue uno de los mensajes centrales. En Latinoamérica tratamos a diario pacientes que no tienen acceso a cirugía tradicional. Para muchos de ellos, el intervencionismo es la diferencia entre vivir o no tener una opción. En el congreso insistimos en eso: en el ACV, en el dolor oncológico, en las complicaciones vasculares del diabético, en las enfermedades uterinas y prostáticas… La RI es vida para quienes más lo necesitan.
¿Qué se llevó cada asistente del SIDI 2025? ¿Cuál cree que fue la huella principal?
Creo que se llevaron inspiración, conocimiento actualizado y, sobre todo, un sentido de comunidad. El SIDI 2025 dejó muy claro que en Iberoamérica somos una familia intervencionista fuerte, diversa y con un enorme futuro. Y nuestra tarde de confraternidad del sábado fue maravillosa: música, cultura, alegría… la esencia de Colombia abrazando a todos.
¿Qué mensaje final quiere transmitir a la comunidad iberoamericana tras esta exitosa edición?
Quiero decirles que este congreso marcó un antes y un después, pero es también el punto de partida de algo mucho más grande. Latinoamérica puede liderar la innovación en radiología intervencionista, y lo demostramos. Los invito a seguir construyendo juntos, a seguir formándose, colaborando y soñando. SIDI 2025 fue solo el comienzo.


