El multiverso de la educación en Mínima Invasión

MA Rodriguez-Florido y M Maynar

En sus orígenes, la educación en la mínima invasión comenzó con la propia labor asistencial y con la experiencia diaria en diferentes casos clínicos. El acceso a la tecnología, emergente en esos momentos, permitía disponer de procedimientos mínimamente invasivos que se aprendían mediante rotaciones con el promotor-inventor de la misma, a través de life cases demonstration o laboratorios experimentales.

En ese momento, la tecnología de los procedimientos mínimamente invasivos era innovadora y se diseñaba, desarrollaba y utilizaba ad hoc en cada caso. La industria sanitaria comenzaba a realizar las primeras patentes y el proceso de fabricación en cadena era un negocio incipiente; se requería de sistemas de visión mínimamente invasivos y de instrumental especializado que guiara al especialista a través de dichos sistemas de visión. La tecnología había cambiado la manera de hacer diagnósticos y ciertas cirugías, y surgió la necesidad de entrenamiento en la tecnología médica. Para ello, se propusieron emuladores del entorno de operaciones donde los especialistas aprendían a gestionar y manejar esas nuevas tecnologías que les permitían acceder al enfermo de forma mínimamente invasiva.

Con el objetivo de no aprender sobre el enfermo, aparecen los laboratorios experimentales con animales, donde el mismo instrumental y tecnología son utilizados, al amparo de la normativa vigente para ello, sobre un animal en el que se realizan, con una finalidad docente, procedimientos mínimamente invasivos. Se había conseguido evolucionar de aprender en la labor asistencial a hacerlo en un entorno emulado y pensado para ello.

Aparecen entonces los simuladores basados en computador que permiten emular, mediante modelos computacionales biomecánicos y fisiológicos, el procedimiento mínimamente invasivo y, aparte de ofrecer cualquier escenario que se desee (anatomía, condicionantes clínicos, etc.) para educar, miden objetivamente parámetros capturados de la actividad realizada que evalúan la habilidad del operador al realizar el procedimiento. En este caso, la tecnología de simulación por computador ayuda en la enseñanza de la tecnología sanitaria, complementando los procesos educativos de la mínima invasión.

Sin embargo, después de este repaso por los recursos y métodos para la educación en la mínima invasión, ¿qué queremos decir cuando introducimos el concepto de multiverso? En una reciente saga de Marvel del superhéroe Spiderman se relata la existencia de diferentes realidades (universos) en los que existe un Spiderman que vive en las circunstancias y condiciones de ese universo propio. Esta convivencia de diferentes universos genera el concepto de multiverso, donde, a través de la conexión entre ellos, se produce la cooperación entre los Spiderman de cada universo con el fin de derrotar al mal que quería controlar todos esos universos paralelos.

En este sentido, considerando que la educación de los procedimientos y técnicas mínimamente invasivas sigue normalmente metodologías variadas que utilizan recursos que, evolutivamente, se han ido incorporando en la formación de este tipo de técnicas y que se mencionan cronológicamente en los párrafos introductorios de este artículo, podría interpretarse que la educación en la mínima invasión puede visualizarse como una multitud de versiones/métodos subjetivos de cada unidad docente (centro, universidad, hospital, etc.) para formar y entrenar. Cada unidad docente tendría su propio universo de educación y, por ello, existirían multitud de universos educativos.

En esta línea es donde introducimos la idea del multiverso de la educación, la variabilidad de maneras de educar en mínima invasión como versiones particulares con una misma finalidad.

Al igual que en la saga cinematográfica referida anteriormente, y sin pensar en términos de ciencia ficción, sino de tecnología ya existente, nuestra interpretación de este multiverso nos permitiría pensar en la conectividad entre ellos y, por tanto, en el beneficio que finalmente afecta al enfermo si mejoramos la educación en las técnicas y procedimientos mínimamente invasivos.

La tecnología inmersiva, toda aquella que permite al usuario de la misma tener la sensación y percepción de que está dentro de un espacio alternativo al propiamente físico (p. ej. realidad virtual, realidad aumentada, realidad mixta, sensación háptica, vídeos 360, etc.), permite actualmente crear múltiples universos en los que un mismo aprendiz interesado en la mínima invasión (estudiante de grado, residente o especialista) puede conectarse con varios universos educativos, beneficiándose de los aspectos o circunstancias educativas asociadas a ese universo.

Si a esta tecnología le unimos algoritmos de inteligencia artificial, podríamos generar evoluciones computacionales de estos espacios y crear interacciones inteligentes que mejoren la percepción de realidad de los usuarios.

Por ejemplo, un estudiante de grado, que en su formación sólo tiene acceso a los contenidos teóricos o conceptuales de la mínima invasión, podría, a través de este tipo de tecnología, conectar con un universo donde pueden realizar procedimientos mínimamente invasivos, otro donde sea observador privilegiado en una intervención para conocer en la práctica cómo se desarrolla o en aquel en el que participa en una sesión clínica como residente.

Del mismo modo, un residente, que ya tiene acceso a la tecnología de la mínima invasión y está inmerso en su propia formación, podría conectar con un universo donde tiene acceso a escenarios descriptivos en detalle de los procedimientos y patologías tratadas, otro universo donde asistiera a instalaciones de diferentes organizaciones hospitalarias de interés, uno para cooperar con expertos en técnicas de mínima invasión o colaborar con especialistas simulados, así como experimentar, en un universo alternativo, con tecnologías en desarrollo para los procedimientos mínimamente invasivos o, volviendo a un entorno anterior en su proceso educativo, para repasar todos los contenidos académicos que en su día realizó cuando era estudiante.

Por su lado, el especialista, profesional que requiere de actualización continua, puede utilizar esta hiperconectividad del multiverso para evaluar potenciales desarrollos de la industria, asistir a reuniones especializadas de manera inmersiva o impartir docencia a sus estudiantes de grado o residentes.

Este concepto de multiverso en la educación permite pensar en la creación de gemelos digitales, o alternativos, de un centro formativo, clonando versiones análogas con circunstancias diferentes según el aprendiz.

Todo esto no es más que una plataforma tecnológica, basada en la capacidad técnica de la inmersión y la inteligencia artificial, que permite conectar varios contenidos, hiperconectados y crear así un multiverso de la educación en mínima invasión.

Toda la información recibida en este multiverso de educación se puede almacenar en un repositorio continuo durante la vida del aprendiz (estudiante-residente-especialista), siguiendo la filosofía de organización de la información planteada en nuestra metodología NEPO (No Estudiar Para Olvidar).

Pero esto, como en las grandes sagas del cine, es otra historia que esperamos contar en un futuro cercano.

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